La castita presumida
Erase que se era una pera limonera y por más datos, extranjera, ¡¡ era la repera ¡¡ , caribeña, y una fresa platanera, ésta, europea, y una guindilla picante, esta, de Alicante, ándale vamos pa´lante con el cuento del martes.
Había una vez una nena muy coqueta y con coleta que encontró una moneda durante la feria de Antequera.
Hace un porrón de años, tantos, tantos, que el cuco del reloj de cuco era el ta ta ta ta ta ta ta taranieto del tataranieto del tataranieto del cuco que cuqueaba por entonces, que había una ratita tan hacendosa osa osa que una mañana barría el portal de su casa :
¡Así barría, así, así¡,
¡Así barría, así, así¡,
¡Así barría, así, así¡
¡¡¡¡ Así barríaaaaaaaaaaaaaaaaa ¡¡¡¡
¡¡Que yooooooooooooooooooooooooooooooo
la víiiiiiiiiiiiiiiiii ¡¡¡¡
(Esto es mentira, pues si hacía tanto tiempo es imposibol que yo la viera, además, ¡Qué las ratitas no barren portales¡, ¡¡¡ Ojala ¡!! . No habría que pagar al Emilio de aquí no hay quien viva )
Y barriendo barriendo encontró una monea, ea , Gitana, que tú serás como la falsa monea, que de mano en mano va, y ninguno se la quea.
¡Arsa esa milonga Gitana¡
Con el money money money del Cabaret de Liza Minelli la ratita no sabía que hacer, y se puso a meditar, ¿qué se compraría? ,
¿Un ferrari testa rosa?
¿Las Torres Kio de Madrid?
¿La sierra de Gredos?,
No, eso eran vanalidades y además muy baratas atas atas.
Ca, ni modo.
Podría comprarse un cucurucho chucho chucho de caramelos sugus.
nonononono, se le picarían los dientes.
Quizá una escoba nueva, ni hablar, que eso lo comprará mamá,
¿y un frasquito de colonia? , tampoco que eso se gasta y atrae a las mosca, mosquistos, moscones y otros animalitos menores,
.. asi que lo mejor de lo mejor era un lazito de color rosa osa osa para presumir y hacer rabiar a toas las roeoras del barrio y alrededores.
Ni cortá ni perezosa se lo fue a comprar, se lo probó ante el espejo y se encontró tan preciosa que quiso casarse pronto y enamorar a algún tonto que la quisiese por esposa, ella, nuestra ratita, desde aquel momento, y puesto que quería llegar inmaculada al bodorrio, y rechazaba todo insinuación sensual y sexual, un noviete despechado hizo correr la voz por todo el lugar y la ratita fue conocida a partir de tonces como la castita presumida, por pura y casta y pija, porque el lazo rosa era de marca, HASTA TENIA UN COCODRILO engastado en hilo de oro.
Un día, acertó a pasar por su ventana un patoso oso oso, no un oso patoso, ni un pato oso, sino un pato patoso, que al ver a la castita con el lazo alcoste se le hizo la boca agua, y pensó, esta boba es rica y con posibles, le voy a lanzar los tejos y si cuela la vida resuelta, asi que le dijo:
-¿Quieres casarte conmigo, vida mía, linda ratita?
-Quizá si, quizá no, Antes quiero oir tu voz dijo castita-
La verdad es que lo cuentos son pelin cutres, eh, mira que bobada de condición que le pone la rata al pato para una boda, es que ¡Manda Huevos¡ . Si , si ., si al menos le preguntara si es conde o marqués, o si la tiene grande y juguetona, ¡pero la voz ¡ , Jo.er. Amos, taría buscando a Plácido Domingo, que si no.
-¡Cua, cua! -respondió el patito.
-¡No, no, más que voz parece un grillo!
Y digo yo, ¿qué malo tienen los grillos?, pa mi que le rechazó porque los patos tienen dos patas y ella era casta y por ende mono, no mono chita de tarzán, no, gamo, no un bicho con cornamenta, sino todo arrejuntado, dos bichos en uno, el mono y el gamo, osea, casta y mono_gamo, al ser jembra castita sería monógama y como el pato era bígamo, al tener dos patas, pues por ello fue el rechaso.
Al otro cacho de rato acertó a pasar por la ventana ana ana (linda niña, aunque pelín alocada) un cerdo, ¡jate tú¡, un cerdo, ni más ni menos que todo un señor marrano, que al verla tan emperifollada pensó que sería toda una gozada verla con él en el barro revolcada, quiso llevársela al huerto para hacerle bajar los humos presuntuosos y remilgados de tan tiquismiquis y pijotescas lady lacitos, más que al huerto, se la llevaría a su pocilga, tan olorosa, tan fecal, tan dulcemente hedionda y se lo propuso sin mas cortapisas.
-¿Quieres casarte conmigo ratita? . Yo te haré feliz, te llevaré a mi casa toda ella perfumadita de brea, de incienso, de jazmín y mil olores.
( Jugando con la marea te vas, pensando en volver. Eres como una mujer perfumadita
de brea que se añora y se quiere que se conoce y se teme Mediterráneo.Serrat )
-Quizá sí o quizás no; antes quiero oír tu voz.
-¡Gruñ, gruñ!
-¡Oh, no, no, tus gruñidos son muy fieros!
Castita no era nada pusilánime, osea que no le importaba la fiereza, pero si le gustaba actuar con tacto, muy política, así que por no ofender al mal olor, prefirió hacerlo con los gruñidos idos idos.
Pobre cochino, se fue con el rabo entre los jamones a revolcar sus penas en el lodo.
Llegó rebuznando el asno, y al oir su voz tan ronca, castita presumida le dice que no enseguida. ¡¡ Vaya chasco.¡¡ .
Chasco, que no charco, que es donde el puerco del marrano se anda revolcando.
El asno, desagraviado, no se cortó un pelo y le grito enojado : Tú lo que quieres, es un Enrique Iglesias, que te cante por las noches y te haga peripecias, Tú lo que quieres, es un tío como Mac Guiver, que te arregle la lavadora con dos cables y un chicle. , Pues que sepas que si soy asno, asno soy y no caballo y si feo y bajito, pues no me importa ni un pito, pues Shrek el ogro es mi amigo.
¡Que te den, presumida! ¡Qué me piro, vampiro! ¡Contigo Ni a cruzar el rio!
¡Asi se te destiña el lazito o se te descosa el cocodrilo¡ ¡ La uvas están aún verdes para esta zorra! Digo, pa este asno. -
Pasa un gato bien plantado, un gato con botas principesco y relamido, trajeado con corbata ata ata, bien peinado y arreglado, alto, galán, de bigotes atusados, un don Juan, y, al oír su voz divina, muy coqueta, castita presumida lo remira y le dice a la primera, sin cortedad:
- Sí, mi vida.
Seráaaaa cursi esta castita presumida. Rechazar a un pato, a un cerdo y a un asno, todos ellos tan decentes y aceptar a la primera a un gato pelagatos. Así son las mujeres. Están a lo que les conviene.
El gato con botas la mira, se hace el interesante que no el interesado y maulla un susurro sibilino, un miaaauuuu, miaaauuu, tan divino que a castita se le erizan los pelos del bigote y el lazito se le resbala cual baba por la ventana a los pies del caballero con calzas de siete leguas.
-Ratita, ratita, amada, si me quieres por marido tienes que darme primero tres besos en el sombrero.
Que raro es el gato este, ¡Besos en el sombrero! Aunque pensándolo un poco, ¿a qué llamará sombrero este gato principesco? ¿Será al sombrero sombrero? . Peró, míiiiiaaaaaale, se lo ha quitado, y ahora lo sostiene entre las dos manos a la altura la bragueta, uy, uy, uy, aquí me parece que hay treta.
Don gato recoge el lazo y se lo ofrece en alto a castita, que lo observa toda prendada, perdidamente enamorada hada hada hada.
-Ahorita mismo bajo, don gato, no se me vaya a ir, a recoger mi lazo, darle un beso en el sombrero y apalabrar el restaurante del banquete de nuestro enlace conyugal, no se vaya caballero.
Y castita, toa nerviosita, que se va pa´l espejo, se maquilla, se peina, se pone colorete, se alarga las pestañas, se pinta los labios, se da sombra en los ojos, se sienta en el sofá a ver la fotonovela de las cuatro, se quita la bata y el chandal y se pone un vestido color gualda, después de ducharse y pasar dos horas en la sauna, apaga el gas, la luz, la tele, vuelve a mirarse al espejo, coge el bolso, vuelve al espejo, se retoca un pelo, vuelve a depilarse, llama por teléfono a su mejor amiga higa higa para contarle lo del gato, vuelve al espejo y han pasado un mes y un día desde que el gato con botas pasó por allí, y este ya lleva gastadas seis de sus siete vidas, atropellado por seis trolebuses mientras espera la salida de castita, y con barba blanca, cuando un día de estos, el gatito oye la puerta abrirse de la casa del segundo piso de castita, y se va a la barbería y vuelve todo elegante ante ante después de pasar por la floristería a por ramo de violetas y por la tienda de chocolatinas para comprar una caja bombones y aún le sobra tiempo para dar la bienvenida ida ida a su linda cosita, que llega dos horas después de abrirse la puerta, pues se entretuvo a rajar con la vecina.
-¡Que guapa estás, ratita¡ ¡Venga, un besito, que después te coloco el lazito en el rabito¡
El gato principesco, abre la boca, la ratita presumida, que asustada pega un brinco porque ve sus intenciones.
-Malandrín, que soy castita, el beso en el sombrero nada más, que es de fieltro. ¡No me seáis fistro de pecador, conde Mor¡
-Dejad al menos que os ponga el lazito en el rabito.
-Uy,uy,uy, no,no,no, por detrás no, por detrás no. Sos muy ladino, minino, muy ladino.
En esto que por la esquina aparece una linda gatita blanca, gatita de angora, meneando sus caderas, moviendo sus pestañas, maullando cual gata en celo, y es que en celo la gata estaba, y el gato de las siete leguas que se me pone cachondo, mira a castita de reojo,
¡¡ Diantres es una rata y yo soy un gato ¡¡
Castita presumida que se da cuenta entonces de todo, demasiado tarde, está indefensa delante de un gato y esta historia mal termina: la ratita castita presumida fue cogida de un zarpazo y, de ella, sólo queda el lazo sobre la pechera de una gata de angora en celo y blanca mientras es cubierta por un gato principesco que ni pa eso se quita la botas de siete leguas.
Había una vez una nena muy coqueta y con coleta que encontró una moneda durante la feria de Antequera.
Hace un porrón de años, tantos, tantos, que el cuco del reloj de cuco era el ta ta ta ta ta ta ta taranieto del tataranieto del tataranieto del cuco que cuqueaba por entonces, que había una ratita tan hacendosa osa osa que una mañana barría el portal de su casa :
¡Así barría, así, así¡,
¡Así barría, así, así¡,
¡Así barría, así, así¡
¡¡¡¡ Así barríaaaaaaaaaaaaaaaaa ¡¡¡¡
¡¡Que yooooooooooooooooooooooooooooooo
la víiiiiiiiiiiiiiiiii ¡¡¡¡
(Esto es mentira, pues si hacía tanto tiempo es imposibol que yo la viera, además, ¡Qué las ratitas no barren portales¡, ¡¡¡ Ojala ¡!! . No habría que pagar al Emilio de aquí no hay quien viva )
Y barriendo barriendo encontró una monea, ea , Gitana, que tú serás como la falsa monea, que de mano en mano va, y ninguno se la quea.
¡Arsa esa milonga Gitana¡
Con el money money money del Cabaret de Liza Minelli la ratita no sabía que hacer, y se puso a meditar, ¿qué se compraría? ,
¿Un ferrari testa rosa?
¿Las Torres Kio de Madrid?
¿La sierra de Gredos?,
No, eso eran vanalidades y además muy baratas atas atas.
Ca, ni modo.
Podría comprarse un cucurucho chucho chucho de caramelos sugus.
nonononono, se le picarían los dientes.
Quizá una escoba nueva, ni hablar, que eso lo comprará mamá,
¿y un frasquito de colonia? , tampoco que eso se gasta y atrae a las mosca, mosquistos, moscones y otros animalitos menores,
.. asi que lo mejor de lo mejor era un lazito de color rosa osa osa para presumir y hacer rabiar a toas las roeoras del barrio y alrededores.
Ni cortá ni perezosa se lo fue a comprar, se lo probó ante el espejo y se encontró tan preciosa que quiso casarse pronto y enamorar a algún tonto que la quisiese por esposa, ella, nuestra ratita, desde aquel momento, y puesto que quería llegar inmaculada al bodorrio, y rechazaba todo insinuación sensual y sexual, un noviete despechado hizo correr la voz por todo el lugar y la ratita fue conocida a partir de tonces como la castita presumida, por pura y casta y pija, porque el lazo rosa era de marca, HASTA TENIA UN COCODRILO engastado en hilo de oro.
Un día, acertó a pasar por su ventana un patoso oso oso, no un oso patoso, ni un pato oso, sino un pato patoso, que al ver a la castita con el lazo alcoste se le hizo la boca agua, y pensó, esta boba es rica y con posibles, le voy a lanzar los tejos y si cuela la vida resuelta, asi que le dijo:
-¿Quieres casarte conmigo, vida mía, linda ratita?
-Quizá si, quizá no, Antes quiero oir tu voz dijo castita-
La verdad es que lo cuentos son pelin cutres, eh, mira que bobada de condición que le pone la rata al pato para una boda, es que ¡Manda Huevos¡ . Si , si ., si al menos le preguntara si es conde o marqués, o si la tiene grande y juguetona, ¡pero la voz ¡ , Jo.er. Amos, taría buscando a Plácido Domingo, que si no.
-¡Cua, cua! -respondió el patito.
-¡No, no, más que voz parece un grillo!
Y digo yo, ¿qué malo tienen los grillos?, pa mi que le rechazó porque los patos tienen dos patas y ella era casta y por ende mono, no mono chita de tarzán, no, gamo, no un bicho con cornamenta, sino todo arrejuntado, dos bichos en uno, el mono y el gamo, osea, casta y mono_gamo, al ser jembra castita sería monógama y como el pato era bígamo, al tener dos patas, pues por ello fue el rechaso.
Al otro cacho de rato acertó a pasar por la ventana ana ana (linda niña, aunque pelín alocada) un cerdo, ¡jate tú¡, un cerdo, ni más ni menos que todo un señor marrano, que al verla tan emperifollada pensó que sería toda una gozada verla con él en el barro revolcada, quiso llevársela al huerto para hacerle bajar los humos presuntuosos y remilgados de tan tiquismiquis y pijotescas lady lacitos, más que al huerto, se la llevaría a su pocilga, tan olorosa, tan fecal, tan dulcemente hedionda y se lo propuso sin mas cortapisas.
-¿Quieres casarte conmigo ratita? . Yo te haré feliz, te llevaré a mi casa toda ella perfumadita de brea, de incienso, de jazmín y mil olores.
( Jugando con la marea te vas, pensando en volver. Eres como una mujer perfumadita
de brea que se añora y se quiere que se conoce y se teme Mediterráneo.Serrat )
-Quizá sí o quizás no; antes quiero oír tu voz.
-¡Gruñ, gruñ!
-¡Oh, no, no, tus gruñidos son muy fieros!
Castita no era nada pusilánime, osea que no le importaba la fiereza, pero si le gustaba actuar con tacto, muy política, así que por no ofender al mal olor, prefirió hacerlo con los gruñidos idos idos.
Pobre cochino, se fue con el rabo entre los jamones a revolcar sus penas en el lodo.
Llegó rebuznando el asno, y al oir su voz tan ronca, castita presumida le dice que no enseguida. ¡¡ Vaya chasco.¡¡ .
Chasco, que no charco, que es donde el puerco del marrano se anda revolcando.
El asno, desagraviado, no se cortó un pelo y le grito enojado : Tú lo que quieres, es un Enrique Iglesias, que te cante por las noches y te haga peripecias, Tú lo que quieres, es un tío como Mac Guiver, que te arregle la lavadora con dos cables y un chicle. , Pues que sepas que si soy asno, asno soy y no caballo y si feo y bajito, pues no me importa ni un pito, pues Shrek el ogro es mi amigo.
¡Que te den, presumida! ¡Qué me piro, vampiro! ¡Contigo Ni a cruzar el rio!
¡Asi se te destiña el lazito o se te descosa el cocodrilo¡ ¡ La uvas están aún verdes para esta zorra! Digo, pa este asno. -
Pasa un gato bien plantado, un gato con botas principesco y relamido, trajeado con corbata ata ata, bien peinado y arreglado, alto, galán, de bigotes atusados, un don Juan, y, al oír su voz divina, muy coqueta, castita presumida lo remira y le dice a la primera, sin cortedad:
- Sí, mi vida.
Seráaaaa cursi esta castita presumida. Rechazar a un pato, a un cerdo y a un asno, todos ellos tan decentes y aceptar a la primera a un gato pelagatos. Así son las mujeres. Están a lo que les conviene.
El gato con botas la mira, se hace el interesante que no el interesado y maulla un susurro sibilino, un miaaauuuu, miaaauuu, tan divino que a castita se le erizan los pelos del bigote y el lazito se le resbala cual baba por la ventana a los pies del caballero con calzas de siete leguas.
-Ratita, ratita, amada, si me quieres por marido tienes que darme primero tres besos en el sombrero.
Que raro es el gato este, ¡Besos en el sombrero! Aunque pensándolo un poco, ¿a qué llamará sombrero este gato principesco? ¿Será al sombrero sombrero? . Peró, míiiiiaaaaaale, se lo ha quitado, y ahora lo sostiene entre las dos manos a la altura la bragueta, uy, uy, uy, aquí me parece que hay treta.
Don gato recoge el lazo y se lo ofrece en alto a castita, que lo observa toda prendada, perdidamente enamorada hada hada hada.
-Ahorita mismo bajo, don gato, no se me vaya a ir, a recoger mi lazo, darle un beso en el sombrero y apalabrar el restaurante del banquete de nuestro enlace conyugal, no se vaya caballero.
Y castita, toa nerviosita, que se va pa´l espejo, se maquilla, se peina, se pone colorete, se alarga las pestañas, se pinta los labios, se da sombra en los ojos, se sienta en el sofá a ver la fotonovela de las cuatro, se quita la bata y el chandal y se pone un vestido color gualda, después de ducharse y pasar dos horas en la sauna, apaga el gas, la luz, la tele, vuelve a mirarse al espejo, coge el bolso, vuelve al espejo, se retoca un pelo, vuelve a depilarse, llama por teléfono a su mejor amiga higa higa para contarle lo del gato, vuelve al espejo y han pasado un mes y un día desde que el gato con botas pasó por allí, y este ya lleva gastadas seis de sus siete vidas, atropellado por seis trolebuses mientras espera la salida de castita, y con barba blanca, cuando un día de estos, el gatito oye la puerta abrirse de la casa del segundo piso de castita, y se va a la barbería y vuelve todo elegante ante ante después de pasar por la floristería a por ramo de violetas y por la tienda de chocolatinas para comprar una caja bombones y aún le sobra tiempo para dar la bienvenida ida ida a su linda cosita, que llega dos horas después de abrirse la puerta, pues se entretuvo a rajar con la vecina.
-¡Que guapa estás, ratita¡ ¡Venga, un besito, que después te coloco el lazito en el rabito¡
El gato principesco, abre la boca, la ratita presumida, que asustada pega un brinco porque ve sus intenciones.
-Malandrín, que soy castita, el beso en el sombrero nada más, que es de fieltro. ¡No me seáis fistro de pecador, conde Mor¡
-Dejad al menos que os ponga el lazito en el rabito.
-Uy,uy,uy, no,no,no, por detrás no, por detrás no. Sos muy ladino, minino, muy ladino.
En esto que por la esquina aparece una linda gatita blanca, gatita de angora, meneando sus caderas, moviendo sus pestañas, maullando cual gata en celo, y es que en celo la gata estaba, y el gato de las siete leguas que se me pone cachondo, mira a castita de reojo,
¡¡ Diantres es una rata y yo soy un gato ¡¡
Castita presumida que se da cuenta entonces de todo, demasiado tarde, está indefensa delante de un gato y esta historia mal termina: la ratita castita presumida fue cogida de un zarpazo y, de ella, sólo queda el lazo sobre la pechera de una gata de angora en celo y blanca mientras es cubierta por un gato principesco que ni pa eso se quita la botas de siete leguas.
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white -